LAVAR LOS PLATOS

LAVAR LOS PLATOS

por Carlos Gómez

LAVAR LOS PLATOS

El valor se entrena en lo simple.

Hay días en los que la vida se resume en algo tan pequeño como un plato sucio.
Una tarea mínima, sin testigos, sin gloria.
Pero ahí, en esa rutina invisible, se esconde el verdadero arte de vivir.

Lavar los platos no es sobre limpieza.
Es sobre presencia.
Es sobre quedarte contigo mismo sin ruido, sin excusas.
El agua corre, la espuma sube, el plato gira.
Tu cuerpo obedece, pero tu mente… ella elige.

“Puede que elijas hacerlo desde el castigo,
o desde la rutina.
Pero hay un tercer camino:
convertir el acto en meditación.”

Cuando eliges estar, el agua se vuelve espejo.
El jabón se vuelve pensamiento.
Y de repente, la mente se ordena.
El ruido se apaga.
Cada movimiento pule algo más que un plato — pule tu carácter.

Porque dominar lo mínimo es una forma de rezar.
Y en esa oración muda, el cuerpo encuentra descanso, y la mente, claridad.

El mundo afuera corre, exige, grita.
Nos promete atajos y comodidad.
Pero la verdad es que todo lo valioso nace del roce con lo incómodo.

La cultura, el arte, el diseño —
todos existen porque alguien se detuvo a entender la belleza del esfuerzo.
Así como el creador corrige una costura o el arquitecto redibuja una línea,
tú corriges tu mente con cada plato que limpias.

“Entonces el acto se transforma.
Deja de ser tarea, y se vuelve ceremonia.”

Sientes la energía que te atraviesa,
una intención tan clara que al terminar no solo tienes la cocina limpia,
tienes la mente encendida, lista para crear, decidir, vivir con poder.

Y entiendes que lavar los platos no era una obligación,
era un entrenamiento.
Un pequeño rito para dominar la atención,
para recordar que la realidad también se diseña,
y que la vida, al final, se construye igual que la loza brillante entre tus manos:
con paciencia, con presencia y con propósito.


FXCKBOY CULTURE / WINTER ISSUE

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